Las tasas de interés en México, y qué sigue

La nueva era postelectoral nos ha dejado con muchos deberes desde el punto de vista de la economía mexicana. Fatalmente, en términos de crecimiento del PIB 2017, las previsiones de grandes bancos como J.P. Morgan, Banamex o Santander se ajustan en un promedio de 0.5%. Bajan en casi todos los casos hasta un crecimiento revisado del 1.70%. Esto se aleja de las estimaciones hechas hace años en donde las reformas económicas de nuestro país nos iban a llevar a un crecimiento de economía emergente superior al 5%. Adicionalmente, si los escenarios que nos llevaban a ser la 6ta economía a nivel mundial sobre 2050 deben ser modificados lo veremos en función de qué bien y con qué fundamentos se superen los obstáculos.

Igualmente, el Financial Times publica también que determinadas industrias se verán beneficiadas del cambio de signo en Estados Unidos en el mediano plazo. Estas son defensa, oil&gas, farmacéutica. Otras como la industria de coches o las renovables no tendrán un panorama tan positivo. Lo que sí parece una señal clara en estos primeros días es que se avecinan políticas expansivas y de inversión en infraestructuras que, según la prensa internacional, reducirán el papel de la política monetaria de la FED. Todo por ver, claro está.

¿Qué sigue en la economía de México?

Después de lo visto en términos de PIB, lo que nos interesa – y mucho – es qué ocurrirá, por ejemplo, con las tasas de interés, y cómo se utilizarán para frenar un posible repunte de la inflación. Recordemos que el peso se ha depreciado casi un 40% en el último trienio, y que ya debe verse pronto reflejado en los precios que pagamos todos. También nos interesa la utilidad de estas tasas como arma para frenar más presión sobre nuestra moneda. El mercado ya ha descontado parte de la subida esperada desde Banco de México, y a principios de esta semana los CETES a 28 días estaban en el 5.56%. Las ventas masivas de bonos, a la espera de que suban las tasas, por ejemplo, en Europa, están haciendo que los rendimientos suban. Por ejemplo, la rentabilidad de los bonos alemanes ha pasado de 0% a 0.31%.

Banco de México ha incrementado ya su tasa de referencia hasta el 4.75% hasta Septiembre de este año. Esto significa 150bp durante el ejercicio (Febrero, Junio y Septiembre) para combatir nuestros dos dolores principales: la volatilidad y la inflación. La expectativa, ya descontada, es que al menos en México se produzca un ajuste adicional al alza de entre 50 – 100bp. Un ajuste cuya repercusión está por ver, ya que el cambio frente al dólar se mueve actualmente en 20 pesos y poco. Parece un movimiento tan inevitable como lógico, en función del escenario económico en el que nos movemos.

Parte de este mensaje lo compartieron ya Banco de México y la Secretaría de Hacienda al día siguiente de las elecciones. Ambos enfatizaron la fortaleza de nuestra economía, y dejaron claro que se tomarían las medidas que fueran necesarias. Sin embargo, una subida de tasas tendrá consecuencias en nuestro día a día: será más caro endeudarse, ralentizará el consumo que tanto buenos efectos tuvo recientemente para nosotros, y todo deberá venir acompañado de una contención del gasto público.

¿Qué áreas de oportunidad se presentan? Seguir impulsando la liberalización de sectores y competencia, planes a mediano plazo para optimizar el ingreso público, inclusión fiscal… ideas que contrarresten lo máximo posible estas acciones.