Fintech, ¿qué debemos esperar?

El sector financiero no es ajeno a todas las novedades tecnológicas que invaden nuestro día a día. Ya no queremos ir a la sucursal del banco a hacer gestiones. No tenemos tiempo, y buscamos una mayor eficiencia. Otros sectores, como el del transporte, ya han sufrido parte de esta transformación extrema, y son un buen ejemplo.

La banca tradicional sufre por las tasas de interés, el exceso de costos, la insatisfacción de los clientes y la alta competitividad. Debe eficientar la forma en la que llega a sus clientes, y apostar por aumentar su satisfacción. Y el camino no es otro que la innovación.

El sector bancario se ve hoy sometido a estrés por las nuevas alternativas que traen los avances tecnológicos.

El Global Fintech Report 2017 de PwC es claro: el 80% de las entidades financieras consideran que su negocio está en riesgo, y el 77% incrementará sus esfuerzos internos por innovar. El concepto de Fintech es proveer servicios financieros de manera más eficiente, a través de la tecnología. Por ejemplo, en medios de pago o transferencias de fondos. Ya no necesitamos ir a la sucursal para mandar dinero, podemos hacerlo desde nuestro teléfono de forma rápida y segura. Las blockchain – bases de datos gigantes con transacciones digitales seguras – y la inteligencia artificial están hoy ya detrás de las principales iniciativas de las entidades financieras.

Las Fintech están llenando un vacío entre la banca tradicional y sus clientes, en términos de velocidad, opciones, eficiencia y experiencia de servicio.

Sin embargo, ¿qué podemos esperar en el corto plazo?

Las Fintech, la banca, y el futuro más cercano

Lo más inmediato e importante, por cómo afecta a los jugadores y por las necesidades del mercado, será una mayor regulación. Las entidades financieras son uno de los principales pilares de una economía, por su capacidad para mover la misma en términos de crédito. Una mayor actividad de las Fintech requerirá también una mayor vigilancia sobre cómo obtienen sus fondos, y un auge de la importancia de quien las supervisa. Y a más regulación, también mayores costos.

Otro punto importante será la reacción de la banca histórica. Los propios gigantes del mercado conocen bien su negocio, y saben que nuestra experiencia al operar online ha cambiado. No en vano, la compra de Fintech es prioridad para el 82% de las entidades financieras. Los bancos tienen una capacidad inversora enorme, y no se quedarán atrás. La compra de startups y la búsqueda de soluciones tecnológicas se han convertido en las líneas estrella de todos los presupuestos de inversión. El posible problema llegará a la hora de operar juntos. No será fácil entenderse mutuamente, y unir lo tradicional con lo ultramoderno será un gran reto.

Por último, habrá que seguir de cerca la penetración de la tecnología en el sector financiero global. La innovación puede ser un camino para el sector bancario en muchos países. Algunos, como Kenia, se han vuelto punteros en el uso de pagos y transferencias a través del Smartphone. Esto ha permitido eliminas tasas, tarjetas de crédito y reducir el riesgo de fraude fiscal. Es una apuesta en la que todos ganan. En Alemania, Telefónica lanzó su banco digital llamando O2 Banking. Amazon comienza a tener cierto nivel de financiamiento a clientes.

El futuro es prometedor.

Entran, por tanto, nuevos jugadores al tablero. Grandes entidades ajenas al mundo de la banca, pero con enormes listas de clientes, buscan un incremento de su relación con ellos y de sus beneficios a través de los servicios financieros. Y países que hoy no son protagonistas del mercado pueden serlo próximamente gracias a la tecnología.

El juego está cambiando.

Y es genial poder ser testigos de dicha transformación, y ver como nuestra vida mejora con la misma. Las tecnologías y las entidades que la impulsan traerán unos servicios más inmediatos y baratos, mejorando nuestra experiencia a todos los niveles.

Estamos ante un cambio que no solo traerá más ventajas, sino también el acceso a una mayor variedad de oferta.