¿Qué podemos aprovechar de tener dos bolsas de valores en México?

Estas últimas semanas se ha hablado mucho sobre la concesión final otorgada por la Secretaría de Hacienda a BIVA (Bolsa Institucional de Valores). Con ella comenzaría a operar a finales de año este nuevo jugador en nuestro mercado, auspiciado por la reforma financiera. Tendríamos dos bolsas de valores.

Más allá de si cabe o no otra Bolsa en México (ya largamente debatido), quiero analizar los efectos positivos derivados de esta novedad.

La gran mayoría de las economías desarrolladas a nivel mundial opera más de una Bolsa de Valores. Por no ir más lejos, en nuestros dos vecinos de referencia, Estados Unidos y Canadá. Allí, dependiendo de si se trata de una tecnológica o una minera, usan sus plataformas especializadas.

Los efectos positivos de tener dos bolsas de valores

Aumento del número de emisores

Las Bolsas compiten como plataforma de financiamiento para las empresas con las otras opciones que ofrece el mercado. Estas van desde la banca comercial hasta, por ejemplo, los fondos de inversión.

Tener dos Bolsas en México puede lograr que, a mediano plazo, aumente el número de emisores en el país. Todo dependerá del esfuerzo de promoción que hagan ambas entidades. Como otra empresa cualquiera, las Bolsas tienen también sus equipos de promoción, que hacen una labor clave en el mercado. Ellos son quienes trabajan a nivel nacional en comunicar, explicar y transmitir los beneficios que pueden generar.

Parece evidente, por lo tanto, que tener dos Bolsas ampliará el efecto llamada de las mismas. Realizar un esfuerzo doble de promoción debe repercutir en el mediano plazo.

Ha trascendido en los medios que BIVA tendría un pipeline de más de 50 posibles emisores. De materializarse así, tendría un efecto enorme en México, pues el número de emisiones históricas en nuestro país es bajo. El cambio podría ser bestial.

Una mayor especialización en emisores medianos

Un segundo punto positivo sería el impulso de una posible especialización. El mercado mexicano adolece de emisores de un tamaño medio, y la falta de competencia en determinados sectores ha provocado que estemos muy concentrados en grandes jugadores. Aunque las reglas sigan siendo las mismas, aumentar emisores de tamaño mediano lograría ampliar las opciones para los inversores. Especializarse en este nicho de clientes sería muy interesante para México.

Sin embargo, la falta de sofisticación en los inversionistas será un punto a considerar. También ver si se combinaría con un mayor acceso del retail a estos emisores.

Tener una Bolsa especializada en medianas entidades que siga dependiendo de las Afores para generar demanda no supondría un gran avance. Los emisores más pequeños suelen correr también un mayor riesgo, y lo deben considerar en sus estrategias de negocio. Son más susceptibles de sufrir posibles impagos en un ambiente económico adverso, con la mala publicidad que esto generaría.

Una mayor circulación de ideas que genere progreso

Un tercer punto beneficioso de tener dos Bolsas de Valores es que se produzca una sofisticación de ideas. Al aumentar la actividad, se generaría también un feedback más intenso hacia el regulador, en relación a áreas de mejora y estructura de normas. Este aumento de la interacción permitiría una evaluación más profunda de los vehículos utilizados, lo que traerá indudablemente mayores y más continuos cambios.

En conclusión, hay que aprovechar las muchas posibilidades que da tener dos Bolsas de Valores en México. Entre ellas, se debe lograr que haya más emisores, aumentar el acceso de inversores del retail a éstos, y tener, en definitiva, un efecto de impulso conjunto en el mercado en el mediano plazo.