5 ideas de inversión que le daría a un yo de 20 años

En términos de inversión, a toro pasado todo es más fácil.

Echando la vista atrás es mucho más sencillo analizar dónde te has equivocado, o qué aciertos tuviste a la hora de invertir en tu vida. Sin embargo, por extraño que parezca, esto no evita muchas veces que vuelvas a cometer los mismos errores.

Cuando aún te queda por delante una larga vida profesional, puedes desarrollar algunas ideas relacionadas con inversión, y con qué hacer con los muchos o pocos ahorros que tengas.

Los años dan perspectiva, y con el paso de los mismos descubres que con espacio para remontar es más sencillo eliminar malas inversiones. Tener tiempo por delante permite tomar la decisión de cortar aquellas que menos frutos estén dando, de ser necesario, y dar un paso atrás para buscar nuevas opciones.

Lamentablemente, en nuestros primeros años de generar ingresos no sabemos mirar a largo plazo. Más aún cuando no tenemos una cultura financiera fuerte, o nuestras necesidades no son tan acuciantes como para tomar aventuras alocadas en este campo.

Sin embargo, sí hay pasos que podemos, y debemos dar cuando somos jóvenes.

Aunque seas veinteañero, y sientas que tienes toda la vida por delante, debes empezar a construir tu futuro poco a poco. Tener cierto patrimonio te permitirá, cuando llegues a los 50 años, tener seguridad financiera. Cuanto antes empieces a luchar por la misma mejor.

A mí nadie me dijo todo esto cuando tenía 20 años, y me hubiera venido muy bien. Probablemente hubiera aprendido más, mi camino hubiera sido más sólido y mi situación actual sería aún más robusta.

Así que, a continuación, me tomaré la libertad de jugar contigo este papel de consejero experimentado, y compartir esas cosas que me hubiera gustado que me hubieran contado a mí en los primeros años de mi vida profesional.

1. Perfil de riesgos

Tanto los fondos de inversión como la banca en general te ofrecen productos cuyo riesgo varía según la edad. La idea principal es que, a menor edad, inviertas en renta variable, más volátil, y a medida que cumplas años te vayas mudando a inversiones de renta fija, con bajo riesgo y con rentabilidades menores.

Puedes ser más agresivo en tu estrategia de inversión cuando tienes menos edad, porque tienes más tiempo para recuperar tus errores. Es el momento de apostar.

Otra cosa es que quieras, pero la opción está ahí.

En términos porcentuales, podrías empezar aproximadamente con un 70% de exposición a renta variable, que según pasen los años se vaya invirtiendo hacia la fija.

Toma más riesgos, no temas. Podrás corregirlo más adelante si no tuviste todo el éxito esperado.

Aunque ojo, hazlo con análisis y prudencia: que seas joven no significa que tengas que ir all-in.

2. Paciencia

No pierdas de vista que son muy pocos los que logran éxitos económicos sin precedentes.

Bitcoin es un caso excepcional con su más de 400% de rendimiento en el último año. A pesar de su éxito, ni los más expertos saben dónde parará o cuál es su techo. Y no todas las historias son así.

Es poco probable es que pegues un pelotazo de la nada. Ten paciencia y cautela. Toma riesgos dentro de algo razonable, no inviertas como si se tratara de una lotería.

Hay algunos fondos de inversión que han otorgado un promedio del 10% anual durante los últimos 20 años, lo cual, considerando que tienes ciclos buenos y malos, es algo muy atractivo.

3. Busca gente valiente

¿Por qué? Porque podrás aprovechar capacidades que tú no tienes o que no sabes explotar.

La inmensa mayoría de las personas busca invertir en dos campos: inmuebles o Bolsa. Algunos puede que no tengan tiempo para más, y otros que no tengan capacidades para hacer otra cosa.

No hay tanta gente con la fuerza de espíritu de emprender, capaz de vivir con la guillotina de saber que a final de cada mes hay que pagar a todo el equipo que les rodea, tanto si van bien las cosas como si no.

Evidentemente, no todos tenemos, ni debemos tener, las mismas capacidades. Pero sí está en ti el acercarte a aquellos que saben, y aprender o unirte a ellos en su aventura.

4. Sé crítico

Sea lo que sea en lo que inviertas, sé crítico con los planes, y ten capacidad de detectar cuando se está desviando la ejecución del plan inicial.

No todos entendemos de negocios, pero sí hay que ser capaces de analizar las situaciones que nos rodean, y usar el sentido común. Si las tasas de interés sin riesgo están al 7% para el país, invertir en algo que da un 9% con un riesgo tremendo no parece muy buen deal.

Mantenerte informado te ayudará a discernir estos casos con rapidez.

Me gusta mucho aprender de personas cuyos conceptos económicos no son tan sofisticados, pero que al final saben mejor que muchos qué es rentable o no, y que tienen sus bases claras.

Por ejemplo, aquel que busca un 1% mensual, y lo que no entre en esa idea no le sirve para nada. O el que considera que una renta del 0.7% mensual sobre el valor, aunque le parezca bajo, es suficiente para el riesgo que toma.

Tener las bases claras, y ser congruente con ellas, es otro punto que debes buscar en tu vida futura.

5. Aprende

Una cosa es leer mucho y repetir lo que escuchas de los demás, y otra desarrollar tus propias ideas. Para eso necesitas aprender.

¿Pero aprender qué?

Pues algunos conceptos que te ayudarán mucho en el futuro. Por ejemplo, saber qué es una TIR y de qué te sirve para analizar un proyecto. Ser capaz de comparar tasas libres de riesgo con el rendimiento de un proyecto en un sector cualquiera. Distinguir intangibles del mercado (como la regulación) que pueden hacer la idea inviable, o comprender si el costo-oportunidad hace que valga la pena.

No esperes

Estas son algunas ideas generales que me hubiera gustado conocer mejor hace unos años a mí.

Creo que son útiles porque, sin ser sofisticadas o profundas, te ayudan a tener un sentido crítico y a ver las cosas de otra manera.

Tenlas presentes y no dejes que pase el tiempo: estás en el mejor momento para empezar.